Son principios de la gestión ambiental de TRANSMILENIO S. A. los siguientes:
- Calidad Ambiental para el desarrollo humano integral: El propósito central de la calidad ambiental es mejorar equitativamente la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras, partiendo de crear un medio seguro, saludable, propicio y estimulante para el desarrollo integral del ser humano.
- Desarrollo sostenible como proyecto social y cultural e Incorporación de la sustentabilidad ambiental: El desarrollo sostenible se acomete como un proyecto de vida colectivo que involucra tanto a la sociedad civil como al Estado. Se basa en la concertación de las voluntades con las políticas, haciendo coherente e integral la estrecha relación que existe entre ambiente, calidad de vida y desarrollo productivo y propendiendo por el mejoramiento de los comportamientos individuales que apuntan a la construcción de una cultura y un territorio viables y competitivos en el corto, mediano y largo plazo.
- Preeminencia de lo público y lo colectivo: La gestión ambiental de Bogotá da prelación a los elementos, procesos y alternativas que permiten crear, vivir y apropiarse de la ciudad física, social y económica como un hecho colectivo, procurando la satisfacción colectiva de necesidades comunes, favoreciendo el encuentro constructivo entre sus integrantes y extendiendo a todos ellos la inclusión de las decisiones, responsabilidades y beneficios.
- Preponderancia del rol de la asociación público-privado sobre la base de su viabilidad para asegurar el proceso productivo del país, mediante la utilización de las mejores tecnologías y prácticas ambientales disponibles.
- Ecoeficiencia de la función y la forma urbanas: Las implicaciones ambientales de toda decisión deben mediarse por su contribución a la ecoeficiencia del conjunto; es decir, la capacidad de producir bienes servicios y estructuras, optimizando el aprovechamiento de los recursos naturales, las potencialidades ambientales y socioculturales al tiempo que se minimizan la generación de desperdicios, el deterioro físico y funcional y la marginalidad ambiental, económica y social.
- Liderazgo nacional y articulación global: Corresponde al Distrito Capital liderar, en el ámbito nacional, el desarrollo conceptual, metodológico y técnico de los temas propios de la gestión ambiental urbana, así como el intercambio de experiencias y técnicas con otras ciudades del mundo y la discusión e implementación de los convenios y agendas internacionales de protección del ambiente global.
- Transformación positiva del territorio: Las ventajas ambientales del territorio deben ser potenciadas a través de la planificación y el diseño, en formas creativas y competitivas en el ámbito global, conservando los procesos ecológicos esenciales y mejorando la capacidad del medio para sustentar el funcionamiento económico y sociocultural.
- Gestión ambiental urbano-regional. La gestión ambiental distrital debe contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de la región y a la armonización de sus distintos modos de vida, acercando la toma de decisiones a la escala real de los procesos ecológicos y a los actores involucrados, y procurando la construcción de un sistema urbano regional posicionado y competitivo tanto nacional como globalmente.
- Internalización de la responsabilidad de una adecuada gestión ambiental y territorial mediante la incorporación de una cultura ambiental y la implantación de procesos de control y gestión de modo que las consideraciones ambientales y territoriales se incorporen a los proyectos y se controlen en cada una de sus etapas.
- El principio inspirador de la gestión ambiental del Sistema es el preventivo, a fin de evitar que se produzcan efectos ambientales no deseados, sobre la consideración de que la superación de los problemas ambientales, una vez producidos, es más costosa y menos eficaz que su prevención.
- Gradualismo y mejoramiento continuo de la gestión ambiental del sistema, entendido sobre la base de que los estándares ambientales constituyen logros progresivos, y que requiere de esfuerzos continuos y mejoras crecientes.
- Participación. Una gestión ambiental legítima, transparente y socialmente consensuada, es posible sólo a través de la concurrencia de los intereses y preocupaciones de la comunidad local, de los académicos, de ONG’s, de los propios afectados y sus culturas, de los grupos de opinión, de los trabajadores, de los sectores productivos y de la ciudadanía organizada. La participación permite reconocer las legítimas diferencias entre las partes, así como buscar acuerdos y consensos ambientales.
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